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El sistema linfático y la obesidad

¿Sabíais que una de cada tres personas obesas tienen problemas en el sistema linfático? En este artículo quedemos hablar que función realiza el sistema linfático en nuestro organismo y como prevenir enfermedades causadas por la obesidad y que dañan poco a poco a nuestro cuerpo.

Los riesgos de salud asociados con tener sobrepeso o ser obeso son bien conocidos, pero una investigación reciente podría agregar otra afección a la lista: el linfedema de las piernas, dolor e inflamación debidos al bloqueo de los ganglios linfáticos de la ingle.

 

El linfedema en los brazos tradicionalmente se asocia con la cirugía para el cáncer de mama, que conlleva la extirpación o daño de los ganglios linfáticos. Un bloqueo del sistema linfático puede impedir el drenado adecuado del líquido linfático. A medida que el líquido se acumula, puede cambiar dolor e inflamación.

En concreto, ha aseverado que “la obesidad es un factor de riesgo importante para el desarrollo de un linfedema secundario. Así, se ha constatado que el índice de masa corporal de una persona con obesidad puede ser un factor predictivo de aparición de un linfedema, independientemente de que exista o no una linfadenectomía”. Tal y como ha indicado un estudio reciente, “una de cada tres personas con obesidad sufren anomalías linfoescintigráficas, lo que indica una disfunción linfática”.

¿Qué hace el sistema linfático?

Una de las principales funciones del sistema linfático consiste en recoger el líquido linfático sobrante de los tejidos corporales y devolverlo a la sangre. Es algo fundamental porque el agua, las proteínas y otras sustancias se escapan constantemente desde los diminutos capilares sanguíneos a los tejidos corporales circundantes. Si el sistema linfático no drenara el exceso de líquido linfático, ese líquido se acumularía en los tejidos y los hincharía. El sistema linfático es una red de conductos muy pequeños (o vasos) que recogen y conducen el líquido linfático procedente de todo el cuerpo. Las principales partes de tejido linfático es encuentran en:

La Médula Ósea

El Bazo

El Timo

Los Ganglios Linfáticos

Las Amígdalas

El corazón, los pulmones, los intestinos, el hígado y la piel

Los principales vasos linfáticos

  • El conducto torácico: empieza cerca de la parte inferior de la columna vertebral y recoge la linfa procedente de la pelvis, el abdomen y la parte inferior del pecho. El conducto torácico asciende por el pecho y vacía la linfa a la sangre a través de una vena de gran tamaño ubicada cerca del lado izquierdo del cuello.
  • El conducto linfático derecho: recoge la linfa del lado derecho del cuello, el pecho y el brazo y la vacía en una vena de gran tamaño ubicada cerca del lado derecho del cuello.

El cuerpo humano es una máquina compleja que recibe alimentos sólidos y líquidos, los cuales metaboliza o procesa. Todo ello para obtener la materia con la que nutre, estructura y repara sus tejidos, así como la energía con la que se mantiene en funcionamiento.

El sistema linfático también ayuda al cuerpo a defenderse de los gérmenes (virus, bacterias y hongos), que causan enfermedades. Los gérmenes se filtran en los ganglios linfáticos, unas pequeñas masas de tejido ubicadas a lo largo de toda la red de vasos linfáticos. Dentro de los ganglios linfáticos, unos linfocitos llamados “células T” (o linfocitos T) y “células B” (o linfocitos B) ayudan al organismo a luchar contra las infecciones. Las células B fabrican anticuerpos, unas proteínas especiales que impiden que se propaguen las infecciones, al atrapar y destruir los gérmenes que las causan.

La mayoría de nuestros ganglios linfáticos forman agrupaciones en el cuello, las axilas y la zona de la ingle. También hay ganglios linfáticos a lo largo de las vías linfáticas del pecho, el abdomen y la pelvis, donde filtran la sangre.

Cuando una persona tiene una infección, los gérmenes se le acumulan en los ganglios linfáticos. Si una persona tiene una infección en la garganta, los ganglios linfáticos del cuello se le pueden inflamar. Por eso, los médicos comprueban si los ganglios linfáticos del cuello están inflamados cuando a un paciente le duele la garganta. Esto se llama linfadenopatía.

En primer lugar, queremos decirte que en muchos casos la inflamación de los ganglios no es de excesiva importancia, especialmente, si se debe a las infecciones. Sin embargo, siempre es recomendable controlar el estado de los ganglios para descartar otras enfermedades y si se te inflaman, es mejor acudir al médico.

Esos bultitos que a veces aparecen en nuestro cuello un poco inflamados, cuando, por ejemplo, nos resfriamos, son los llamados ganglios linfáticos. Son esenciales para nuestro cuerpo y actúan como filtros del líquido tisular (linfa). Tienen la forma de una almendra, poco más de un centímetro, y se encuentran formando una especie de racimos en nuestro cuello, axilas, ingles, tórax y abdomen. Si alguna vez notas que se te inflaman, lo primero que debes hacer es mantener la calma y recordar que más de la mitad de las veces se debe a causas normales. No obstante, siempre es mejor recibir el diagnóstico de un doctor. A continuación te explicamos las funciones de los ganglios y la causa de su inflamación.

¿Qué función tienen los ganglios linfáticos?

Básicamente podríamos decir que los ganglios linfáticos cumplen las siguientes funciones:

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¿Por qué se inflaman los ganglios linfáticos?

Los ganglios pueden inflamarse por muchísimas causas. Como su principal función es proteger nuestro sistema inmunitario, se ven muy sensibles a cualquier cambio. Puede deberse a causas sin excesiva importancia o tener orígenes más serios, como, por ejemplo, un cáncer. Pero vamos a ver más detenidamente las posible causas de esta inflamación:

Primeras valoraciones de los ganglios linfáticos

Está claro que nuestro médico nos realizará un diagnóstico y nos hablará de las medidas a tomar. No obstante, lo que siempre tendrá en cuenta a la hora de preguntarte, serán los siguientes aspectos:

Todo esto le permitirá detectar, ya que en la mayoría de las veces las inflamaciones de los ganglios se originan por enfermedades anteriores, dónde nuestro sistema inmunológico aún no se ha recuperado. En ocasiones se debe a algún medicamento o a una bacteria…. Con nuestra ayuda y las pruebas pertinentes el médico podrá explicarnos la causa de la inflamación.

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Datos a tener en cuenta

La mayoría de las inflamaciones de los ganglios se localiza en el cuello, y su origen casi siempre se debe a infecciones del cuello o de la boca. Éstas no tienen excesiva importancia. Sin embargo, es necesario controlar que su tamaño no sea excesivamente grande: cuando superan los 4 cm, tienes que hacer una biopsia. 

Recuerda también que así como los ganglios de cuello normalmente suelen ser inofensivos, los situados en la clavícula, sea como sea su tamaño, se consideran siempre peligrosos y es imprescindible tratarlos rápidamente, ya que suelen cursar en procesos cancerígenos.

Cómo prevenir problemas y cuidar de nuestros ganglios linfáticos

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Una de las claves para prevenir, en la medida que nos sea posible, la inflamación de los ganglios linfáticos, es, sin duda, fortalecer nuestro sistema inmunitario. Para ello es importante que consumamos diariamente los siguientes alimentos:

Vitamina C.

Esencial para el sistema inmunológico; combate la infección, los virus, protege nuestras células, etc. Puedes encontrarla en los cítricos, los kiwis, las fresas, los mangos, los tomates, etc.

Vitamina E.

Aumenta la producción de glóbulos blancos, protegiéndonos contra el cáncer y bacterias. Está presente en la mayoría de las frutas y verduras y en los frutos secos, como las nueces, los pistachos,las almendras…

Alimentos ricos en betacaroteno

Disponen de antioxidantes, luchan contra los radicales libres y fortalecen nuestras defensas. Es imprescindible que el consumo de zanahorias, maíz, sandía, col, remolacha, calabaza, espárragos, albaricoques…

Selenio y zinc

Nos ayudan a producir más células, aportándonos energía para el sistema inmunológico. ¿Qué productos contienen selenio y zinc? Es muy sencillo: cereales integrales, nueces del Brasil, la gran mayoría de frutos secos, mariscos, soja, etc.

En este artículo hemos querido hacer inca pie a lo importante que es prevenir y controlar la obesidad ya que puede dañar nuestro organismo. Pero aun así no hay que estar obeso para prevenirlo, tenemos que cuidarnos en todo momento y siempre disfrutaremos de una salud óptima así que a que esperas para cuidarte y empezar a mirar por ti y tu cuerpo. Sigue estos consejos y alcanzarás tus metas de tener la figura ideal, y se consciente que debes cuidarte y qué lo puedes corregir teniendo buenos hábitos de alimentación y ejercicio diario, consiguiendo tener un buen estilo de vida sano y saludable, estando bien contigo mism@ tanto en estado de salud mental física y psíquica. Así que a qué esperas para sentirte bien por dentro y por fuera. 

Artículo escrito por:
• Paqui Candil, coach en nutrición y asesoría de imagen